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BRUSELAS I – Turistas

bruselas-parte-1-turistasLa famosa capital Belga, para la mayoría de alumnos que hicimos este viaje, era una ciudad que no habíamos visitado antes y sentíamos emoción de poder conocer un poco más su cultura, gastronomía y arquitectura. Cuando nos dieron el itinerario de viaje, nos dimos cuenta que solo íbamos a tener menos de 24 horas para conocer un poquito de lo que nos ofrecía este lugar tan único, por lo que dejé las maletas, abrí Google Maps y, junto con dos compañeras más, salí lo más rápido posible dirección a la Grand Place, el punto de partida para conocer Bruselas.

Cuando llegamos, nos quedamos boquiabiertas. Ya nos habían contado que esta era una de las plazas más bellas del mundo, pero verla en vivo y en directo resultó impresionante. La arquitectura del lugar no deja de maravillarte mires por donde la mires. Pues bien, después de sacar las respectivas fotos nos fuimos con un free tour en castellano. En el Grand Place se concentran todos los free tours en diferentes idiomas y es la mejor opción para conocer la ciudad si no cuentas con mucho tiempo ni presupuesto. Este recorrido se hace a pie y nuestra guía comenzó el tour explicándonos justamente la historia de la plaza en la que nos encontrábamos.

Cada edificio que la conforma fue parte de distintos gremios, y por ello que cada uno tiene un diseño único y característico que lo hace diferente de los demás. Cabe resaltar que esta plaza es considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1998 y ha sido escenario de diversos acontecimientos históricos, tanto alegres como trágicos. Siguiendo el recorrido, la siguiente parada fue el famosísimo Manneken Pis. Esta fuente es el símbolo de Brusellas y es de suma importancia para los belgas. Esta es una estatua de bronce pequeña de un niño que orina y hay varias leyendas respecto a su origen, aunque no haya de por sí una explicación concreta. Este pequeñito de bronce cuenta con una agenda ya organizada para todo el año y además tiene un museo dónde se exhiben sus más de mil trajecitos que tiene, obsequios de personas de todo el mundo y hasta de algún gobierno.

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Fotografía de Fritland

El tour tiene una duración de 2 horas aproximadamente y en él también pasamos por diversas edificaciones conocidas: el Palacio de Justicia, un mirador, el lugar donde se encontraba el Antiguo Palacio Real y algunas iglesias. Terminamos el tour por el Palacio Real actual, que al ser un poco más pequeño que otros en el mundo, es sin duda muy bello y tiene un jardín impresionante. Durante el recorrido le preguntamos a la guía sobre diversos puntos y uno de ellos era la comida. Ya nos habían comentado que no nos podíamos ir de Bruselas sin probar las patatas fritas, el chocolate y los gofres. Cómo olvidarse de los gofres. Decidimos seguir los consejos de nuestra guía y la primera parada fue un lugar llamado Fritland, uno de los más famosos restaurantes de la ciudad, que acumula filas y filas de personas que esperan probar sus deliciosas patatas fritas. Después de esperar una media hora hasta tener en nuestras manos las tan famosas patatas, comprobamos que es cierto. Eran las patatas fritas más deliciosas que habíamos probado, y además a un módico precio: de unos tres a cinco euros según el tamaño.

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Una de las múltiples chocolaterías que se encuentran en la Grand Place

La siguiente parada tenía que ser por algo dulce y es por ello que fuimos a otro lugar donde decían que se cocinaba el auténtico gofre y el mejor de todos, llamado Maison Dandoy. El precio de un gofre es de unos seis a ocho euros dependiendo qué le quieras poner. Nos dejó sin palabras. Eso sí, hay que tener mucho cuidado pues venden gofres por todos lados, algunos incluso se pueden encontrar a dos euros pero son todos industriales, lo que no nos termina de gustar

Ya con el estómago lleno pero felices, aun teníamos un poquito de tiempo antes de irnos a nuestra visita al Parlamento Europeo así que rápidamente fuimos en búsqueda de souvenirs, cerca al punto de inicio se encuentran la mayoría de tiendas de regalos y chocolaterías también. Bruselas, en cuanto souvenirs, no es muy barato pero no nos podíamos ir sin uno, y sin llevarnos también una caja de chocolates belgas porque no. En sí la ciudad es muy fácil de conocer en una mañana pues la mayoría de sus construcciones históricas están muy cerca la una de la otra y también por todos lados hay chocolaterías artesanales, restaurantes, entre otros.

Bruselas, hasta hoy, con lo poco que pude conocer se podría decir que es una de las ciudades más bellas en la que he podido estar y no dudaría en recomendarla a cualquier persona que esté interesado en visitarla.

 

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