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UN PASEO SENSITIVO POR SANT LLORENÇ DEL MUNT

 

Más que un simple sendero, quien se propone a recorrer el Camí dels Monjos rumbo a La Mola, en Sant Llorenç del Munt, se encuentra con una serie de sensaciones y sentimientos por el camino.

La primera, probablemente, es la sensación de libertad, de poder disfrutar de ese inmenso espacio verde, de poder respirar hondo y llenar los pulmones con aire puro. Pero hay más. El propio nombre de la ruta (no el nombre técnico PR-C 31, sino el nombre tradicional, Camí dels Monjos) trae la impresión de que uno camina sobre las huellas dejadas por eses antiguos monjes y así que, de cierta manera, pasa también a formar parte de la historia de ese lugar.

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A la izquierda, placa del camino y, a la derecha, adentro del monasterio.

Yendo más allá de sensaciones abstractas como esas, al fijarnos en cada uno de nuestros sentidos, el Camí dels Monjos gana incluso otros significados. Vea:

 

👁 Mirando alrededor

Hay quien piense que los senderos son todos iguales: un amontonado de árboles, arbustos, tierra y piedras. En Sant Llorenç del Munt se puede ver todo eso, es verdad, pero basta agudizar un poco la mirada para ver más allá.

A cada curva del camino se revela una nueva panorámica, una ciudad más abajo, una formación rocosa más adelante, un horizonte recortado por montañas. Muy cerca de la ruta destaca el Cavall Bernat, con sus 1102 m de altura. Más lejos, pero aún visible (a depender de las nubes), está Montserrat, el macizo más singular de Cataluña.

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Panorámicas del camino. A la izquierda, Montserrat.

A partir de los 867 metros de altura (más o menos en la mitad del camino), ya se puede divisar también el antiguo monasterio en la cumbre de la montaña.

Una vez allí, es posible encontrarse todavía con algunas mulas – a lo mejor las responsables por el apodo del lugar como La Mola. Además de esas representantes de la fauna local, en la primavera, la flora también llama la atención debido a las flores que coloren varios puntos de la ruta.

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👂 Oídos atentos

A muchas personas les gusta hacer ejercicios – como por ejemplo senderismo o hiking – escuchando música. Sin embargo, en este caso, el mejor consejo es olvidarse de los auriculares y fijarse en una canción que armoniza más con el medio: la de los pájaros.

El viento que pasa por las hojas de los árboles completa la melodía, que solo es interrumpida, de vez en cuando, por los saludos de otros senderistas (al parecer las personas se vuelven más educadas medio a la naturaleza – todos se saludan).

 

👃 Oliendo el camino

En el Camí dels Monjos no solo hay que ir con ojos y oídos bien abiertos, sino también con atención a los olores. El aire puro es una de las primeras cosas que se puede sentir. Y ¿el aire puro a qué huele? En principio, a nada.

Ahora, caminas un poco más hasta el verde y luego sientes un olor conocido: es tomillo, se percibe entonces al acordarse del té que hacía la madre cuando te ponías malo. A su lado, otra hierba huele fuerte: el romero.

Después, un olor ya no tan bueno, que alerta los ojos a no pisar donde pasaron las mulas. Sí, a veces, el camino huele a mierda. Pero quizá eso sea parte del equilibrio, como en la vida misma, en que las cosas malas sirven para que sepamos disfrutar mejor las cosas buenas.

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🖐 El toque de la naturaleza

Otra manera de apreciar el Camí dels Monjos es sintiéndolo en la piel, sea agarrándose en un tronco de un árbol para subir un desnivel, sea cogiendo un cuarzo del suelo para mirarlo más de cerca, sea rozando las hojas con las puntas de los dedos para sentir su textura.

Quien es amigo de los perros tiene también la oportunidad de acariciar varios de ellos, que acompañan a sus dueños en la caminada.

Y aunque uno no quiera tocar nada de eso, la naturaleza le toca, sea con el sol en los días más despejados, o con el viento, siempre presente en la montaña con más o menos fuerza.

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👅 ¿A qué sabe el Camí dels Monjos?

Para empezar, la ruta sabe a agua (es aconsejable llevarse por lo menos 1L para hidratarse durante el ejercicio). En otras palabras, se puede decir que el camino sabe a pureza.

Con todo, cuando uno llega al antiguo monasterio en la cumbre de la montaña puede descubrir muchos sabores más, ya que ahora es un restaurante que ocupa la construcción secular.

La carta incluye bocadillos fríos o calientes, carnes y verduras a la brasa, butifarras, postres y muchas otras recetas de la cocina catalana. Merece la pena hacer toda la ruta para experimentar esas delicias.

Además, vale la pena saber que son justamente las mulas las responsables por llevar los alimentos a la cumbre de la montaña. Y llegar ahí tiene un sabor especial de victoria.

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Informaciones prácticas

 

Ruta: PR-C 31 – Camí dels Monjos
(en el acrónimo, PR indica Pequeño Recorrido y C viene de Cataluña)

Punto de partida: Aparcamiento del Camí dels Monjos, Matadepera – 666 m.

Punto de llegada: La Mola – 1107 m.

Distancia media: 6,5 km (para ir y volver)

Dificultad: nivel moderado.
El camino está bien señalado y abierto. Hay algunos tramos de subida y canales más empinados, aunque haya también subidas con escaleras de piedra y muchas partes planas. El hecho de que muchos señores y señoras mayores hagan la ruta demuestra que no hay que ser un deportista para realizar este recorrido.

 

Mapa de la ruta

Consejos a los senderistas:

– Antes de ir, consulte las condiciones meteorológicas en el día del paseo.

– Es aconsejable usar ropa cómoda, calzado adecuado para caminata en la montaña y llevar chaqueta impermeable o paraviento.

– Como las condiciones del tiempo pueden variar en razón de la altitud, también conviene llevar gorra así como gafas de sol y crema solar.

– Además de ropa adecuada, es fundamental llevar agua y puede que sea bueno llevar incluso una merienda para el camino. Tener una bolsa de plástico de cierre hermético también es aconsejable.

– Para guardar sus pertenencias, lo mejor es una mochila pequeña, para no llevar mucho peso y tener las manos libres caso precise apoyarse. En ese sentido, muchos senderistas llevan también un bastón de trekking.

– No se olvide de llevar una bolsa plástica vacía para volver con toda la basura que produzca.

– Durante el recorrido, observe las placas o las marcas blancas y amarillas en los árboles para guiarse en el caso del señal de GPS no funcionar.

 

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