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BCN – El testimonio de la naturaleza – I

 

Acostado en un sillón solar de madera, un señor mayor disfruta del clima cálido que hace en el día de la inauguración del nuevo Parque de les Glòries, el 6 de abril. En el moderno espacio lúdico local, docenas de niños juegan. Otros visitantes aprovechan para pasear, hacer ejercicios o simplemente se sientan a conversar.

Saida Palou, investigadora y profesora de la Universidad de Girona, explica que los parques y jardines son “pequeños pulmones verdes en el cuerpo urbano;  representan espacios de ocio, tiempo libre, descanso”. En reportaje para elPaís, la periodista Teresa Garcia demuestra que hay un reconocimiento de esos benefícios por parte del gobierno, pero opina que, en Barcelona, “el verde ciutadino está muy mal distribuido”, aunque ya existe un plan para cambiar esa realidad: el Plan del Verde y de la Biodiversidad de Barcelona 2020. El nuevo Parque de les Glòries forma parte de ese programa y ayuda a proyectar la historia de una Barcelona más verde en el futuro.

Al mismo tiempo, en su inauguración, el nuevo Parque acogió la exposición itinerante Mirades del Verd, que contaba la historia del pasado de los parques y jardines de la ciudad condal y de quienes los ayudaron a crecer. Montse Rivero, una de las coordinadoras de la muestra confirma que conocer la historia de eses espacios verdes influencia en la valorización y en una mayor visitación de esos lugares por parte de ciudadanos y turistas. No es casualidad que los atractivos históricos son algunos de los más famosos de Barcelona: la Sagrada Familia, la Pedrera, el Barrio Gótico, etc. Sin embargo, los parques y jardines de la ciudad también pueden contar historias sobre ella.

Para descubrir algunas de esas memorias, le proponemos una ruta por los parques y jardines más antiguos de la capital catalana. ¡Acompañe!

La Barcelona de los marqueses

1 – Jardines de Can Sentmenat – 1779
2 – Parque del Laberinto d’Horta – 1794

Creados al final del siglo XVIII, los Jardines de Can Sentmenat (en Sarrià-Sant Gervasi) y el Parque del Laberinto d’Horta (en Horta-Guinardó) eran propiedad, respectivamente, de los marqueses de Sentmenat y del marqués Juan Antonio Devalls.

Eva Gómez, vigilante del Parque del Laberinto hace tres años, cuenta que ahí era la casa de recreo de Devalls, donde “recibía reyes y la alta sociedad de Barcelona” y dónde “venían a dar conciertos de Chopin, de Mozart y se hacían grandes veladas y representaciones teatrales”.

De hecho, entre sus diversos monumentos, el Parque aún conserva testimonios de esas visitas reales y de todo lujo y nobleza en que vivía la aristocracia de aquel entonces. El propio laberinto central tiene que ver con los juegos eróticos y la galantería del siglo XVIII, lo que fue muy bien representado por una escena de la película El Perfume, de Tom Tykwer, rodada en el Parque en 2006.

De forma apasionada, Eva aún nos cuenta muchos otros detalles sobre el Parque del Laberinto, y cuando le preguntamos ¿de qué el espacio es escenario hoy día?, ella contesta sin dudas: “de belleza y de amor”. Pero nos alerta para un punto más: “Fíjate, eso ahora forma parte de Barcelona, pero en aquél entonces, hace siglos, no era así.”

En efecto, los Jardines de Can Sentmenat y el Parque del Laberinto son los espacios verdes conservados más antiguos de Barcelona. Pero, en aquella época, eran privados y se quedaban afuera de la ciudad, que a la sazón era fortificada. Pero esa historia quien nos cuenta es otro parque.

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Monumentos conmemorativos de las visitas reales al Parque del Laberinto d’Horta

La Barcelona sitiada

3 – Parque de la Ciudadela – 1872

Al visitar el Parque de la Ciudadela, lo que primero suele llamar la atención es la Cascada Monumental, punto neurálgico del espacio. Lo que muchos no saben es que el famoso artista catalán Antonio Gaudí también colaboró en esa obra, haciendo el proyecto hidráulico y la gruta artificial que está debajo de la cascada.

Paseando poco más para este del Parque, nos encontramos con otra historia poco conocida, en el Parlamento de Cataluña. ¿Sabías que eso era un antiguo arsenal?, preguntamos a un visitante. Él responde sencillamente: “No”, y sigue sacando fotos de la construcción. Aunque justo adelante hay una pista: en la parroquia castrense, una placa indica que la iglesia es del siglo XVIII.

En concreto, el Parlamento, la parroquia y el colegio IES Verdaguer (antiguo Palacio del Gobernador) es lo que restó de la añeja Ciudadela de Barcelona (de ahí el nombre del parque), una fortaleza militar construida a mandos de Felipe V, con objetivos de mejorar la defensa de la ciudad y dominar los barceloneses. En principios del siglo XIX, en la Ciudadela, fueron ajusticiados numerosos presos políticos y hubo cientos de ejecuciones.

Solo en 1869 fue aprobada una petición para que esa fortificación fuera derribada, a condición de construir jardines en su lugar. Así se puede decir que el Parque de la Ciudadela es un símbolo de la liberación de Barcelona. Por otro lado, es fascinante observar que hoy día en ese icono de la libertad de la ciudad también son hechas bonitas alianzas.

parque de la Ciudadela

Pareja celebra su boda pasando por la Cascada Monumental del Parque de la Ciudadela

El verde empieza a ganar fuerzas

4 – Parque del Guinardó – 1918

El Parque de la Ciudadela fue el primer parque público de la capital catalana y, por mucho tiempo, el único espacio verde considerable dentro de la ciudad, una vez que, solo en la mitad del siglo XIX, tras la revolución industrial, empezaron a reconocerse los beneficios de los espacios verdes para los ciudadanos y para el medioambiente.

Sin embargo, en Barcelona, solamente a partir de la creación del Parque del Guinardó, en 1918, el verde empezó a ganar fuerza de verdad. Después de él, muchos otros parques y jardines empezaron a ser ideados.

El segundo parque público de la ciudad, “es un espacio más agreste, más natural”, opina Javier Masiá, jubilado que vive en Barcelona hace 40 años y es visitante frecuente del lugar. Él complementa: “aquí turistas no vienen”, indicando que el Guinardó tiene un carácter más comunitario. “No es solo público, ese en concreto es un parque de la comunidad”, concluye Javier.

parque del Guinardó

El niño del aro, de Joaquim Ros i Bofarull, en el Parque del Guinardó

 

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¿Te está gustando conocer las historias de Barcelona contadas por los parques y jardines de la ciudad? Pues, esta ruta no termina por aquí.

Próximamente podrás Ahora, ya puedes descubrir la producción Historias de BCN – El testimonio de la naturaleza – II, con memorias de otros espacios verdes emblemáticos de Barcelona.

¡Ahí viene!

  • La urbanización fracasada de Gaudí
  • Los jardines reales
  • La exposición internacional de 1929

Y más el mapa de la ruta para que puedas pasear por todos esos sitios y descubrir por ti mesmo otras historias de Barcelona o quizá crear las tuyas.

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Puedes encontrar este reportaje completo en pdf en la web tuaventura.

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