Menu

BCN – El testimonio de la naturaleza – II

De la Barcelona sitiada del siglo XVIII hasta la metrópoli internacionalizada por la Exposición de 1929. Los parques y jardines de la ciudad condal guardan vestigios de esas y de muchas otras historias. Más que espacios de naturaleza y de bienestar, son también espacios de cultura, dónde uno puede descubrir antiguos escenarios teatrales, leyendas, huellas de reyes y artistas, además de crear sus propios recuerdos.

Has leído la parte I de esta historia?
Si no, puedes descubrirla aquí

 

La urbanización fracasada de Gaudí

5 – Parque Güell – 1900-1922

¿Qué hacen estas casas aquí en medio al parque?, se pregunta una turista inglesa a si misma en alta voz, mientras saca fotos del vistoso jardín de la casa Trias en el Parque Güell. “Esta es la única casa que fue vendida de toda la urbanización que se pretendía hacer aquí”, nos explica Roger Beà, funcionario de la empresa Barcelona de Serveis Municipals, y completa: “la otra fue la casa en que vivió el propio Gaudí, que ahora es un museo”.

CasaTrias_ParqueGuell

Casa Trias en el Parque Güell

El terreno era propiedad del conde Güell que invitó a Gaudí para colaborar en el proyecto de una urbanización burguesa. Las obras empezaron en 1900. Sin embargo, “esto estaba demasiado apartado del centro de Barcelona, el acceso era difícil y además el diseño de las casas no les gustó a la burguesía de la época”, explica Roger. Es posible observar también que, en aquel entonces, lo que estaba de moda eran los grandes edificios del Paseo de Gracia, que se consolidaba como el principal centro residencial burgués de la ciudad. Esa verticalización creada por los edificios, apilando los habitantes de los centros urbanos, muchas veces es condenada, aunque, por otro lado, acaba dejando más espacio para la naturaleza. De ahí que el fracaso de la planeada urbanización también pude ser entendido como una victoria del verde, que culminó con la abertura del Parque al público en 1922.

Al mismo tiempo, el Parque Güell demuestra que el conocimiento (aunque sea básico) de la historia de esos espacios puede influenciar en su valorización y visitación. Francesc Romagosa, responsable de recerca de la escuela de Turismo y Dirección Hotelera de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta: “La mayor oferta de actividades y recursos interpretativos de un parque o un jardín urbano ayudan a conocer mejor y en definitiva a apreciar más los lugares que se visitan. Y eso afecta tanto a la población local como a los turistas por igual.”

 

Los jardines reales

6 – Jardines del Palacio de Pedralbes – 1924
7 – Jardines de Joan Maragall – 1929

Los reyes no siempre son figuras admirables. No obstante, es raro que uno no se admire con sus palacios y con los jardines que les cercan. Y eso es lo que suele pasar cuando uno entra en los Jardines del Palacio de Pedralbes (Pedralbes) o en los Jardines de Joan Maragall (Montjuïc) dónde está el Palacete de Albéniz. Aunque hay diferencias entre ellos.

Con aires caribeños e incluyendo algunas obras de Gaudí, el Palacio de Pedralbes y sus jardines fueron construidos para ser la residencial real, tras el incendio del Palacio Real (Ciudad Vieja) en 1875, y Alfonso XIII se alojó ahí, en sus visitas a Barcelona, entre 1924 y 1930. Hoy día, en sus 7 hectáreas, lo que más se escucha son los pájaros y, más que flores, se ven árboles (aunque, ahora hay algunas muy coloridas por la primavera). Entre los visitantes, los locales son mayoría.

Oye la entrevista hecha con los habitantes de los Jardines de Pedralbes

Los Jardines de Maragall, a su vez, son más decorados. En sus 3 hectáreas, hay más flores, más esculturas y (quizá por su localización) más turistas también. Incluso, el horario de apertura al público es más restricto –solo fines de semana entre las 10h y las 15h–, ya que des de 1970 el Palacete de Albéniz (ideado para la Exposición de 1929 y más a gusto de Juan Carlos I) fue asignado como nuevo alojamiento de la Familia Real en Barcelona. Ahora bien, aunque el acceso sea limitado, se ven muchos visitantes disfrutando de la belleza y de la calma del lugar, sea para leer, hacer un picnic o simplemente tomar el sol.

Jardines de Maragall

Susana en el baño (Theóphile Barrau) y chicas tomando baño de sol en los jardines de Maragall

 

La Exposición Internacional de 1929

8 – Jardines de Miramar – 1919
9 – Jardines del Teatre Grec y Amargós – 1922
10 – Jardines de Laribal – 1922

De la izquierda a la derecha, Jardines de Miramar, del Teatre Grec y de Laribal

Hasta que surgiera la idea de realizar una exposición internacional en (y de) Barcelona, la ciudad tenía solamente dos parques públicos –de la Ciudadela y del Guinardó. Pero el proyecto de la muestra impulsó un gran desarrollo urbanístico y paisajístico de la capital catalana. En esa época, la Plaza Espanya y la montaña de Montjuïc pasaron por una verdadera remodelación. Fue entonces que se construyeron los Jardines de Miramar –un mirador ajardinado que debería ser nexo de unión con la sección marítima de la Exposición; el Teatro Griego y sus jardines, que incorporaron la antigua rosaleda de Amargós; y los Jardines de Laribal.

En este último, cerca de la Fuente del Gato, una turista se agacha para leer la placa que cuenta su historia. Sin embargo, la inscripción está en catalán y la visitante decide preguntar a alguien qué significa. Una madre que pasea con su hija por ahí le explica, pues, que ese era un antiguo merendero, y que se hacían tradicionales “jiras” y encuentros populares alrededor de esa fuente para bailar, comer y beber. La anécdota prueba que el recurso informativo no fue ideado para los turistas, pero acaba por incentivar la interacción social y cumplir su función.

__ExposicionMiradesdelVerd__BCN

Exposición Mirades del Verd en el Parque de les Gloriès

Asimismo, la exposición Mirades del Verd, sobre la historia de los parques y jardines de Barcelona, también está en la lengua local. Nunzia Maito, una de las visitantes, comenta: “normalmente, lo ponen en dos idiomas y solo está en catalán”. Ahora bien, aunque sea italiana, Nunzia vive en Barcelona hace algún tiempo e ya entiende bien el idioma a punto de poder opinar: “la exposición creo que es importante para que la gente entienda lo que se hizo y lo que se está haciendo; que hay un camino con objetivos de este tipo; para que la gente tenga una mirada un poco más amplia sobre los espacios verdes de la ciudad.” Al fin y al cabo, en todos los parques y jardines de Barcelona uno puede descubrir muchas historias además de crear sus propios recuerdos.

 

No te pierdas la parte I de este reportaje.

¡Mira el mapa de toda la ruta!

Etiquetas: , , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *